Sección formativa

 

 

Etapa introductoria

 

- Visión sucinta de su vida

 

Sus fundaciones

- Culto Continuo

- Lámpara del Santuario

- El Centro Eucarístico

- La Adoración Nocturna

- Las Camareras de JS

 

Etapa inicial

 

- Introducción

- Culto Continuo

- Lampara del santuario

. Centro eucarístico

- La Adoración Nocturna

- Las Camareras de JS

 

Etapa intermedia

 

- Introducción

- Culto Continuo

- Lámpara del santuario

. Centro eucarístico

- La Adoración Nocturna

- Las Camareras de JS

 

 

Etapa complementaria

 

- Introducción

- Culto Continuo

- Lámpara del santuario

. Centro eucarístico

- La Adoración Nocturna

- Las Camareras de JS

 

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LUIS    DE TRELLES

SANTO Y APÓSTOL, TEÓLOGO Y TROVADOR DE JESÚS SACRAMENTADO

ETAPA INTRODUCTORIA

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

VISIÓN SUCINTA DE SU VIDA:

CARISMA Y VOCACIÓN DE TRELLES

La vida de Don Luis de Trelles y Noguerol, desde el punto de vista biográfico y cronológico, está difundida  en bastantes páginas. En www.trelles.es, la nuestra, se puede encontrar en este enlace. Sin embargo, ese conocimiento, con ser importante, no es el objeto de esta sección. Nuestro propósito es responder, en principio, de forma genérica, a las siguientes preguntas: ¿Qué  formación recibió en su niñez y adolescencia, donde se asienta la vida posterior para llegar con su fe eucarística hasta el último día de su vida? ¿Cómo influyó su vida universitaria, profesores, compañeros, profesionales en su consolidación personal? ¿Cómo se generó su vocación? ¿Cómo se conforma el carisma evidente que tenía?

  

Iniciemos la respuesta a la primera pregunta: ¿Qué  formación recibió en su niñez y adolescencia, donde se asienta la vida posterior, para llegar con su fe eucarística hasta el último día de su vida?

 

En sus primeros años de formación institucional, las primeras letras, asistió a un Colegio de su pueblo, bajo el patronato de los superiores de las comunidades de dominicos y de franciscanos. El ideario era formar a los chicos en el amor a Dios y en su servicio, ayudarlos a crecer en entendimiento y en la oración por las iglesias militante y purgante; todo ello con una estricta disciplina. Hoy parece que esta palabra está o debe estar proscrita. Sobre todo en el área educativa, hablar de disciplina, ahora, se hace necesario porque es imprescindible para la forja del carácter. Más adelante se analizará esta idea.

 

Al ingresar en el Seminario de Mondoñedo para recibir las enseñanzas medias, a los once años, alguien anotó en su expediente estos rasgos: “Pelo y ojos castaños, nariz y boca regular, cara redonda, color blanco y pequeño de estatura.” Es la descripción de un chico guapo.

 

El Seminario de Mondoñedo tenía un currículo que presuponía un excelente conocimiento del latín y se centraba en la Filosofía escolástica, especialmente en la Lógica. La disciplina y el currículo operaron en su formación. ¿Cómo se conjugan para moldear y fortalecer las virtudes innatas del niño Luis de Trelles? Otra pregunta que queda para posterior consideración.

 

En el desarrollo de una persona suelen distinguirse unos periodos silenciosos externamente, pese a lo mucho que está ocurriendo en el chico:las crisis del desarrollo. Son propias del crecimiento, pero diferenciadas por su resolución. Negativas para el individuo cuando éste choca con su ambiente: imprime a su conducta formas totalitarias que suelen desembocar en el sometimiento o el rechazo. Cuando son positivas, como en el caso de Trelles, aumenta su estabilidad personal y se amplía su esfera de acción social.

 

El carácter, intrínsecamente formativo, que deseamos para la página, nos mueve a considerar un planteamiento autodidáctico de ahí la necesidad de interrogantes personales que nos permitan mirar, retrospectiva e introspectivamente, sobre nuestra vida ¿Cómo operaron  en nosotros, en cada cual, esos períodos propios del crecimiento? ¿Cómo influyó el ambiente profano o religioso que nos rodeó? ¿Fue liberador? ¿Fue opresor? ¿Cómo influyó en mi carácter y en mi vida posterior?

 

El carácter idiosincrásico de cada persona hace que a esa pregunta le sigan tantas respuestas como personas se la hagan. Sin embargo, esa mirada retrospectiva personal, hecha reflexivamente, nos permitirá explicar muchos de nuestros, a veces, inexplicables actos. Invitamos al lector a emprender esa "aventura" personal de autointerpelarse. 

 

Iniciemos la respuesta a la segunda pregunta: ¿Cómo influyó su vida universitaria, profesores, compañeros, profesionales en su consolidación personal?

 

Completó su formación en la Universidad de Santiago de Compostela, famosa en esa época tanto por sus Profesores como por sus alumnos; particularmente la Facultad de Derecho sobresalía por la solidez de su currículo de derecho romano y canónico, mientras las otras de España se perdían en la superficialidad del estudio de las leyes revolucionarias del momento. Parecido al porvenir inmediato de nuestras Universidades, dispuestas a adecuar la formación a las demandas empresariales.

 

Es evidente que su formación humanística, junto con la fe adquirida en su niñez y adolescencia, operaron en el desarrollo de su vocación fundacional. Esta afirmación será un referente y se destacará,  tal influencia,  en la exposición y análisis de sus escritos.

 

Sin haberse licenciado todavía, fue introducido en los ambientes cultos, selectos e inquietos moral e intelectualmente de la Academia Literaria y en los del Ateneo, donde bullían los intereses de la época, sin diferenciar demasiado la cultura, la política, la economía y la acción, tanto en el foro como en la prensa y en el Congreso de Diputados.

 

Como se verá, en su momento, las relaciones personales de este tiempo servirán a los propósitos fundacionales de Trelles. Por otra parte, las tensiones políticas de la época le convencerán y confirmarán de la imperiosa necesidad de volverse al Tabernáculo como fuente de paz y serenidad.

 

La persona de Don Luis de Trelles tuvo su origen remoto en la dotación genética que recibió de sus padres. Pero siguió en sus diversas etapas de desarrollo en las que intervino, con singular protagonismo, en los variados ambientes en que vivió. Sus respuestas, progresivamente más libres, seleccionaron un conjunto de temperamento, carácter, aptitudes, motivaciones y actitudes que fue la base para que pudiera cumplir y desarrollar la misión que le fue encomendada. El resultado fue un acto de libre albedrío y, a la par, una manifestación de la acción del Espíritu.

 

El temperamento es una faceta de la conducta básicamente innata, aunque no totalmente genética: sobre todo, hay que poner atención a la influencia de la madre. Marca el dinamismo o maneras de actuar: la cantidad de energía movilizada en cada una de las acciones, la rapidez, regularidad y progresividad de la puesta en disposición de actuar. Indicios precoces pueden ser la rápida carrera académica de Trelles, que se licenció a los 19 años e inició la docencia como auxiliar entre los compañeros iniciales de carrera; su asistencia a los círculos de la Academia y del Ateneo, su dedicación al estudio de idiomas, cosas no frecuentes ni prestigiosas en su época.

 

Señalamos más arriba que el carácter, intrínsecamente formativo, que deseamos para la página, nos mueve a considerar un planteamiento autodidáctico de ahí la necesidad de interrogantes personales que nos permita mirar, retrospectiva e introspectivamente, sobre nuestra vida de ahí que surjan estas preguntas:

 

¿Cómo operó en nosotros, en cada cual, la influencia de nuestra madre?

 

Pero esa reflexión personal no nos debe distraer de otra reflexión sobre las influencias de su entorno socio cultural que operaron sobre Trelles y preguntarnos: ¿Cómo actúa la influencia del padre y como influyó en él su padre? ¿Y el Ateneo? ¿Y los círculos en los que se desenvolvió con esa incipiente, pero madura juventud? ¿Cómo influyó en su carácter y en su vida posterior?

 

Ejemplo tardío puede considerarse el que en junio de 1885, a los 66 años, edad reconocida en su época como de vejez avanzada, confiesa estar escribiendo una carta a un adorador de Lugo a las dos de la madrugada (que nosotros llamamos las cuatro) y a la luz de un quinqué.

 

Al mes siguiente, se excusó con un corresponsal de Sevilla de que la Obra necesitaría a su frente un santo, más que un hombre corriente; que no se explicaba cómo el Señor le toleraba y le mantenía en su puesto. Por ello, se avergonzaba de lo mal que hacía todo (era la época de las primeras resistencias en su Centro Eucarístico), pero se preciaba de no abandonar la misión, que milagrosamente seguía adelante sin parar. No olvidaba entremezclar alguna chanza: decía que tenía un amigo que le llamaba obispo de levita y aludía a su corta talla.

 

Una de las virtudes que convendría resaltar es la humildad de Trelles reconociéndose indigno de la obra fundada. Años después de su muerte, en la presentación de un libro que había sido muy apreciado por don Luis en su original francés, el traductor decía de Luis de Trelles: “Emprendí la tarea de traducirlo instado por un hombre distinguido, apasionado como pocos por el bien de las almas. Nos parece interesante rescatar lo que el traductor entendía por “el bien de las almas” y como lo entendía Trelles. Estamos seguros que a través de sus escritos encontraremos la respuesta.

 

De todo lo dicho se desprende que la vida de Trelles parece conducirle a dar cumplimiento a su vocación. Intentemos penetrar en ese concepto. El Catecismo de la Iglesia Católica define la vocación como “una colaboración entre la gracia de Dios y la libertad del hombre. Así se da en Trelles. Desde su libertad acepta el "mandato" del Señor que le lleva, desde su ser seglar, a encontrar la senda de perfección seglar que supo comunicar a todos  aquéllos  que a él se acercaron y muy especialmente a través de la Adoración Nocturna, cuya fundación en España se debe, muy principalmente, al cumplimiento de su vocación.

 

Trelles trasmitía la profunda fe en Jesús Sacramentado a todos los que con él trataban. Podemos decir que Trelles era un hombre con carisma. Merece la pena contemplar el significado académico del término. El DRAE (Diccionario de la Real Academia Española) lo define así:· Carisma:

 

1. m. Especial capacidad de algunas personas para atraer o fascinar.

2. m. Rel. Don gratuito que Dios concede a algunas personas en beneficio de la comunidad".

 

En Trelles se cumple con plenitud pero  no podemos quedarnos en el aspecto semántico. Hay que ir más allá.

 

Desde Pablo VI, se viene utilizando la palabra carisma para significar un medio habitual con que la Providencia de Dios dirige a su pueblo manteniendo respetada e incólume la libertad de cada persona, hasta sus últimas consecuencias; nunca una irrupción brusca en la vida de un hombre, aunque la caída de san Pablo pueda parecerlo. (Que no lo parece). San Pablo experimentó una profunda transformación interior, no surgida de repente, como un acto taumatúrgico y repentino, no, su transformación exigió el retiro, la reflexión y meditación. De ellas, y con la gracia de Dios, que la caída camino de Damasco desveló, surge el hombre nuevo evangelizador de gentiles, generador de su fe que pone rostro a ese Dios desconocido, que anuncia en Atenas, a quien los griegos sin saberlo ya adoraban.

 

Nos encontramos ante dos conceptos: vocación y carisma de Trelles que habrá que desarrollar:

 

Recapitulación:

 

Comenzamos exponiendo nuestro propósito de responder, en principio, de forma genérica a las siguientes preguntas: ¿Qué  formación recibió en su niñez y adolescencia, donde se asienta la vida posterior, para llegar con su fe eucarística hasta el último día de su vida? ¿Cómo influyó su vida universitaria, profesores, compañeros, profesionales en su consolidación personal? ¿Cómo se generó su vocación? ¿Cómo se conforma el carisma evidente que tenía?

 

Hemos bosquejado, someramente, las respuestas a las dos primeras y pospuesto las dos últimas.

 

A lo largo de lo expuesto, consecuencia inmediata de un espíritu reflexivo, han surgido nuevas cuestiones que hay que abordar como la "estricta disciplina" que hubo de cumplir Trelles en su formación de niño y adolescente. Por tal motivo deberemos hablar de "disciplina", palabra proscrita, hoy, del sistema educativo.

 

Para penetrar en su personalidad hemos de responder a esa nueva pregunta  ¿Cómo se conjugan disciplina y currículo para moldear y fortalecer las virtudes innatas del niño Luis de Trelles? Tal pregunta puede transformarse en interrogantes personales que nos permitan mirar, retrospectiva e introspectivamente, sobre nuestra vida? ¿Cómo operaron en nosotros, en cada cual, esos períodos propios del crecimiento? ¿Cómo influyó el ambiente profano o religioso que nos rodeó? ¿Fue liberador? ¿Fue opresor? ¿Cómo influyó en mi carácter y en mi vida posterior?

 

De todo ello surge la invitación al lector a emprender esa "aventura" personal de auto interpelarse.

 

Otras preguntas siguen en la somera mirada sobre la vida de Trelles ¿Cómo operan en él la influencia del padre y de la madre? ¿Y el Ateneo? ¿Y los círculos en los que se desenvolvió con esa incipiente, pero madura juventud? ¿Cómo influyó en su carácter y en su vida posterior?

 

Intentar responder a esas preguntas y a las que en su desarrollo surjan será el objeto de otros temas.

 

 

 

Las fundaciones:

 

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