Sección formativa

 

Etapa introductoria

Sus fundaciones

- Sus fundaciones

- Culto Continuo

- Lámpara del Santuario

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  - Fundador humilde

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  - Fundador y fundacion

- El Centro Eucarístico

- La Adoración Nocturna

- Las Camareras de JS

 

 

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- Introducción

- Culto Continuo

- Lampara del santuario

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LUIS    DE TRELLES

SANTO Y APÓSTOL, TEÓLOGO Y TROVADOR DE JESÚS SACRAMENTADO

ETAPA INTRODUCTORIA: LA ADORACIÓN NOCTURNA

 

 

                               

 

SUS FUNDACIONES: LA ADORACIÓN NOCTURNA

 

 

 

La Adoración Nocturna a Jesús Sacramentado fue, con la Lámpara del Santuario, la más querida de las Fundaciones de Trelles. La que se considera primera vigilia, tiene lugar el 3 de Noviembre de 1877 en la Iglesia de San Antonio del Prado, hoy inexistente, frente al Congreso de los Diputados en Madrid. Podemos afirmar, sin lugar a dudas, que fue la fundación, por antonomasia, de Don Luis de Trelles quien la maceró en su mente, durante largos años, y sería tema recurrente en sus meditaciones ante el Sagrado Tabernáculo.

 

Cuando expusimos la fundación del Centro Eucarístico de Madrid el apartado 3º de lo que podíamos llamar el acta fundacional, lo expresaba indubitablemente: "Establecer en Madrid, y cuando sea posible, en Toda España, la Adoración Nocturna al Santísimo Sacramento".

 

Lo intentó en repetidas ocasiones hasta que, finalmente, como se ha indicado, se celebró la primera vigilia,  en Madrid, en la Iglesia de San Antonio del Prado. en la noche del 3 al 4 de Noviembre de 1877.   

 

¿Qué es la Adoración Nocturna al Santísimo Sacramento?

 

Antes de responder a esta pregunta discurramos por la reseña publicada en la Lámpara del Santuario de Noviembre de 1877: CENTRO EUCARÍSTICO,  página 407 y siguientes, en las que da cuenta del esperado acontecimiento: (Texto completo)

 

El comienzo de la reseña es significativo: "Buena nueva tenemos que comunicar a nuestros lectores respecto del objeto que da título a este artículo, y señaladamente a la adoración nocturna a Jesús Sacramentado".

 

Palpita en sus palabras la emoción que le embarga al ver coronados sus anhelos, largos años bullendo en lo más íntimo de su ser. Tal emoción la expresa así: "La venida a Madrid de un ardiente propagador de tan elevado propósito, asociado de la fundación análoga de Paris, cuya idea fue unos de los objetos de su visita, ha renovado aquí la empresa de la adoración, venciendo todos los obstáculos que se le habían opuesto".

 

La humildad de Trelles percibida en sus numerosos escritos aquí cobra un carácter singular. Trelles desaparece de la escena de la fundación de la Adoración Nocturna en España en esa su primera vigilia y atribuye a "El celoso español", como califica a Juan de Montalvo, sin nombrarlo, según su inveterada costumbre de omitir los nombres, el cual, "traía la misión divina de poner en planta la idea en España, y lo consiguió". Redondea las muestras de gratitud por "su actividad, tanto más meritoria cuanto menos verosímil en un joven rodeado de ocupaciones y negocios graves" injertando un pensamiento halagador que ahuyenta de sí todo mérito.

 

La gloria que pudo caberle a Trelles por tan honrosa fundación, la entrega con entusiasmo al que sólo fue, debido a su alto cargo y amistad con el Sr. Presidente del Consejo, el instrumento del que hubo de valerse Trelles para soslayar la negativa, al permiso de reunión, si hubiera sido Trelles el solicitante. Así dice de Montalvo, sin citarlo expresamente: "Su trayecto por España fue una ráfaga de luz y un reguero de fuego para la adoración nocturna". El tiempo puso a cada uno en su sitio.

 

La lectura de esa reseña es muy gratificante. El co-fundador, como lo califica Trelles, consigue en tres días, los permisos civiles y eclesiásticos para la empresa, largos años anhelada, y además se compromete a sufragar de su peculio particular los gastos que durante un año, genere la asociación. 

 

Siete son los veladores de esa primera noche adoradora. De ellos, uno abandona a las doce de la noche. Los turnos de a dos que se formaron, velaron dos veces cada uno y el primero lo hizo en tres ocasiones. Fue un caso excepcional por cuanto estaba reglamentado que nadie velara más de una hora en cada mes.

 

El Centro eucarístico, "diezmado por la muerte y la ausencia" parece revivir y después de esa primera vigilia, vuelve a reunirse para preparar una segunda vigilia en la noche del 24 al 25 de ese mismo mes.

 

La fina sensibilidad de Trelles se manifiesta en los menores detalles así cuando reseña: "El Centro eucarístico comisionó por fin a dos de sus miembros para despedir al querido hermano en Jesús Sacramentado en la estación del Norte el lunes, en la tarde", lo que llama "cumplir este sagrado deber". Trelles desborda su entusiasmo exclamando: "¡Gloria a Dios por este suceso y Él colme de ventura espiritual y tempora [sic] por añadidura, a su celoso apóstol seglar que tanto fuego y devoción atesora en su pecho por el augusto Sacramento y su culto perpetuo por tal de enlazar la adoración nocturna con la diurna de las cuarenta Horas!".

 

No  olvida impetrar al Señor desde una postura contrita, nueva prueba de su humildad que destila con suma sencillez en sus escritos. La santidad de Trelles se trasluce, indubitablemente, desde la humildad que atesora. Así concluye la reseña: "¡Quiera Dios otorgarnos esta no merecida gracia, y mientras, démoselas fervientes por su mayor gloria. que deseamos ver más y más aumentadas con la extensión de la idea anunciada y explicada en estas mal trazadas líneas!

 

Después de esa incursión por la Lámpara del Santuario que "levanta acta" de su fundación intentamos responder a la pregunta que inicia este documento.

 

¿Qué es la Adoración Nocturna al Santísimo Sacramento?

 

La Adoración Nocturna es una asociación de la Iglesia formada por seglares y presidida por seglares. Para su funcionamiento se dota de unos estatutos y el Reglamento correspondiente. Trelles, en sus fundaciones, requería la autorización de la jerarquía eclesiástica; esto es, la del obispo de la diócesis, en cada diócesis, quien designaba un sacerdote para dirigirla espiritualmente.

 

Los fines de la Adoración Nocturna son contemplativos y expiatorios. En la presentación de adoradores, el ritual de 1909 lo expresaba de esta manera:

 

Soberano Señor Sacramentado!: Presente está la guardia Real nocturna de vuestra divina Persona. No por nuestros méritos sino por vuestra infinita misericordia, llegamos a los pies de vuestro trono ¡Gracias Señor!

 

Nuestra consigna es adoraros por los que no os adoran, bendeciros por los que os blasfeman y maldicen, expiar nuestro propios pecados con íntimo dolor del corazón y desagraviaros por todos los que en el mundo se cometen; unir nuestras intenciones y súplicas con las vuestras para aplacar las iras del Dios justiciero y hacer que desciendan sobre la tierra las bendiciones de su misericordia.

 

Más como habéis dicho: 'Pedid y recibiréis, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá', llamamos ahora a la puerta de vuestro Sagrado Corazón, suplicándoos, por la intercesión de María Santísima y de nuestros santos protectores, que nos recibáis y nos escuchéis en audiencia privada. Como a Monarca omnipotente y misericordioso, os presentamos, con la mayor humildad y confianza, el memorial de nuestras súplicas. (*)

 

Despachadlas favorablemente, si conviene a vuestra gloria y a nuestra salvación eterna. Puesto que no sabemos lo demás que os hemos de pedir para agradaros, sugeridnos Vos mismo las peticiones que queráis otorgar y que 'el Espíritu Santo ore en nosotros con gemidos inenarrables'. Amén." (**)

 

Es cierto que esta oración, que pertenece a un tiempo determinado, tiene un estilo barroco y un modo de dirigirse al Señor que no se corresponde con las formas actuales. Sin embargo, su contenido expresa los fines de la Adoración Nocturna.

 

Comienza con un acto de adoración y de reconocimiento de nuestra pequeñez ante el Augusto Sacramento confiando en su misericordia.

 

Sigue con el oficio de adorador: Adorar, bendecir, expiar, desagraviar. Unirse a Cristo en sus intenciones. Nuestras pobres acciones son magnificadas por los méritos de Cristo cuya Redención nos libera de nuestras culpas.

 

Se implora a Jesús Sacramentado, por intercesión de Santa María Virgen y los Santos Patronos, que nos reciba y escuche en audiencia privada para presentarle nuestras súplicas y como, realmente, no sabemos lo que nos conviene le suplicamos nos lo sugiera.

 

En la presentación se anuncia lo que ocurrirá después. Los adoradores, por turnos de vela, de una hora aproximada de adoración, se van relevando. La hora de vela se descompone en dos partes. En la primera se reza la oración oficial de la Iglesia, el Oficio Divino. En la segunda, la oración privada o meditación personal, materializa "la audiencia privada" ante el Santísimo Sacramento, constituye el eje del encuentro entre Jesús y el adorador. Es ahí donde el alma se desnuda ante el Señor, donde se reconocen nuestras miserias y, junto con la Santa Misa y la comunión, se pulen las aristas de nuestros pecados e ingratitudes intentando, con su ayuda, ir perfeccionando nuestro vivir cristiano.

 

El desarrollo pormenorizado de la vigilia lo puede encontrar el lector en el siguiente enlace

 

 

(*) El ritual exigía que en la Reunión preparatoria se depositaran escritas las intenciones de cada adorador. en una bandeja En el momento que marca el   asterisco, el Jefe de noche entregaba la bandeja al sacerdote quien presentaba la bandeja de las intenciones y las depositaba al pie del altar.

 

(**) Transcrita de J Pastor y Mª T, Tuñas. Trelles y el Espíritu de los ritos de la Adoración Nocturna Española. 2004. Fundación Luis de Trelles.

 

Transcripción completa de la Reseña de la primera vigilia publicada en la Lámpara del Santuario de Noviembre de 1877: CENTRO EUCARÍSTICO,  página 407 y siguientes, en las que da cuenta del esperado acontecimiento:

Buena nueva tenemos que comunicar a nuestros lectores respecto del objeto que da título a este artículo, y señaladamente a la adoración nocturna a Jesús Sacramentado. 

La venida a Madrid de un ardiente propagador de tan elevado propósito, asociado de la fundación análoga de Paris, cuya idea fue unos de los objetos de su visita, ha renovado aquí la empresa de la adoración, venciendo todos los obstáculos que se le habían opuesto. 

El celoso español, individuo del Consejo superior ya citado, traía la misión divina de poner en planta la idea en España, y lo consiguió ¡Bendita sea su actividad, tanto más meritoria cuanto menos verosímil en un joven rodeado de ocupaciones y negocios graves! Su trayecto por España fue una ráfaga de luz y un reguero de fuego para la adoración nocturna. 

En Zaragoza y en Córdoba, en Sevilla, en Granada y en Málaga dejó la semilla que fructificará en su día. En Madrid dejó establecida la adoración y la inauguró él mismo, alcanzándonos la licencia eclesiástica y civil y haciéndonos la promesa de subvenir a los gastos de un año de adoración, así en Madrid como en dichos pueblos, sintiendo el celoso y afortunado co-fundador que las disposiciones de la Iglesia no le permitiesen la manifestación descubierta por la noche de Jesús Sacramentado, como se practica en París. 

En tres días lo hizo todo: reunir en su derredor el cuadro del Centro eucarístico, diezmado por la muerte y la ausencia; acaudillar los adoradores, facilitar las licencias, y luego nos enseñó prácticamente con su ejemplo a rendir culto nocturno al Señor con los usos de la adoración en Francia. 

Después de vencer todos los inconvenientes en cuarenta y ocho horas puso manos a la obra y el Señor bendijo sus esfuerzos, celebrándose por primera vez la adoración en la noche del sábado 3 al domingo 4 del actual. 

Puede asegurarse que el día 1º no había nada, sino los restos casi dispersos del antiguo Centro, llegando por ventura a Madrid del ardiente propagador dos horas después de una carta que debía de haber anunciado su venida el día anterior.

El sábado 3 a las cinco de la tarde estaban citados los adoradores y avisada la Iglesia, pero faltaban aún las licencias. Media hora después ya se recorrían las calles de Madrid advirtiendo de la novedad a los comprometidos, y a las nueve de la noche se reunían ya en la sacristía de la antigua Iglesia de Padres Capuchinos de San Antonio del Prado, los siete socios que se pudieron reunir para adorar al Señor.

A las diez de la noche, con cuatro velas en el altar y tres hachas en las manos, los tres primeros adoradores penetraron en el Santuario, entre ellos el aludido joven, inaugurando la adoración con la recitación del primer nocturno del Oficio del Santísimo Sacramento, después de lo cual y de hacer acto de desagravio, que se repite a la media hora, se retiró uno de los adoradores y se quedaron los dos que debían continuar la primera hora hasta las once.

Desde esa hora fueron turnando los congregados, habiéndose retirado uno de ellos, a las doce de la noche, de suerte que fueron tres los turnos que hubo, velando de una a dos los que habían comenzado, y de cuatro a cinco los mismos, que tuvieron la suerte de velar tres veces por excepción en esta noche, pues está prohibido que nadie vele más que una hora en una noche cada mes.

A las seis de la mañana se celebró el santo sacrificio de la Misa, a la que ayudó uno de los individuos de la adoración, y en ella comulgaron todos cerrándose así dignamente con las gracias este ejercicio inaugural, que pronto esperamos que será seguido de otro, tal vez el día y noche del 24 al 25, pues hay personas que desean seguir la segunda adoración.

El Centro se había juntado el día 2 en la noche para secundar la fervorosa iniciativa de nuestro compatriota y le declaró con entusiasmo co-fundador de esta bella empresa eucarística, escuchando también con gusto de sus labios la promesa de impetrar a su costa de Roma la creación en Madrid de esta asociación como archicofradía, y la licencia de exponer al Señor la horas de la noche, licencia que no puede conceder el Prelado diocesano. 

El Centro eucarístico comisionó por fin a dos de sus miembros para despedir al querido hermano en Jesús Sacramentado en la estación del Norte el lunes, en la tarde, y después de cumplir este sagrado deber, volvió a reunirse el día 12 en casa de su presidente para organizar una nueva vigilia eucarística.

¡Gloria a Dios por este suceso y Él colme de ventura espiritual y temporal por añadidura, a su celoso apóstol seglar que tanto fuego y devoción atesora en su pecho por el augusto Sacramento y su culto perpetuo por tal de enlazar la adoración nocturna con la diurna de las cuarenta Horas! Solo nos resta publicar, y lo haremos en este número, la oración de desagravios, para edificación del lector, sintiendo carecer de licencia para dar a la publicidad el nombre apreciado del autor de este bien, que deseamos se propague por toda España, con cuyo objeto facilitaremos instrucciones a los que nos lo pidan.

¡Quiera Dios otorgarnos esta no merecida gracia, y mientras, démoselas fervientes por su mayor gloria. que deseamos ver más y más aumentadas con la extensión de la idea anunciada y explicada en estas mal trazadas líneas!

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La Historia ha probado que el Señor concedió lo que su amado Siervo solicitó. La Adoración Nocturna al Santísimo Sacramento en España he pervivido. La pregunta se hace indispensable ¿Pervive en ella el espíritu que quiso imbuirle su Santo Fundador?

 

 

Las Camareras de Jesús Sacramentado

 

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