Los ritos en la AN

 

- Introducción

- Rito

- Ritual

- Ritual de las vigilias

. Vigilia ordinaria

- Comienzo

- Tema de reflexión

- Visperas

- Magnifcat

- Presentacion de adoradores

- Patristica

- Preces expiatorias

- Laudes

- Benedictus

- Vigilias extraordinarias

- A modo de conclusión

- Oficio divino de las horas

 

 

 

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LUIS    DE TRELLES
 
SANTO Y APÓSTOL, TEÓLOGO Y TROVADOR DE JESÚS SACRAMENTADO
 

LOS RITOS EN LA ADORACIÓN NOCTURNA

 

               

 

 

LOS RITOS EN LA ADORACIÓN NOCTURNA

 

Introducción:

Como bien saben nuestros lectores, la Adoración Nocturna es una institución de la Iglesia Católica y como tal se integra en su liturgia y por tanto en sus ritos.

Se hace necesario contestar a   preguntas como las siguientes:

¿Cuales son los ritos que se practican en la Adoración Nocturna?

 

¿Cual su significación?

 

¿Cómo se desarrollan las Vigilias de la Adoración Nocturna?

 

¿Qué propósito albergaba Trelles al introducir la oración de la Iglesia en las vigilias?

 

¿Qué influjo ejercen en los adoradores?

 

¿Qué beneficios espirituales se manifiestan en los que siguen con devoción y concentración los ritos de la Adoración Nocturna?

 

Es posible que se respondan  algunas más.

 

Para centrar la cuestión merecería la pena hacer algunas consideraciones acerca de los ritos en general.

 

¿Qué son los ritos?

 

Veamos lo que dice el DRAE acerca de las ritos.

 

Rito: (Del latín ritus) m. Costumbre o ceremonia. // Conjunto de reglas establecidas para el culto y ceremonias religiosas.

 

El DRAE particulariza en distintos ritos que no tomamos en consideración por no ser ni pertinentes ni aportan nada a nuestro propósito.

 

Se observa que para definir el Rito, utiliza los siguientes conceptos:

 

- Costumbre.

 

- Ceremonia.

 

- Reglas establecidas para el culto.

 

Otro concepto relacionado con  Rito es Ritual

 

Ritual. (Del latín ritualis) m. Perteneciente o relativo al rito //3. Conjunto de ritos de una religión o una iglesia// Ser de ritual una cosa. fr. fig. Estar impuesta por la costumbre.

 

De lo anterior podemos concluir:

 

- El rito deriva de una costumbre. Siempre que hay una ceremonia aparecen los ritos que se expresan mediante un ritual. El ritual organiza el culto según reglas preestablecidas.

 

El rito y su ritual están íntimamente ligados a toda ceremonia  sea religiosa  o no.

 

Si alguien no sigue el ritual desentona y evidencia un estilo diferente, un modo de concebir el acto desde otras perspectivas.

 

La mayoría de nuestros actos son producto de la costumbre, por tanto son rituales.

 

Si se hacen conscientemente se percibe toda la fuerza del ritual. Si inconscientemente, de forma mecánica y rutinaria se pierde la riqueza que, intrínsecamente, contiene el ritual.

 

El saludo es un acto ritual cotidiano y probablemente sea de los más antiguos rituales del ser humano.

 

Los animales también poseen sus rituales que les proporciona un lenguaje particular con signos claros y evidentes para otro animal de su misma especie o no.

 

Otro ritual antiquísimo es el culto a los muertos.

 

Los ritos individuales van pasando a la colectividad originando las ceremonias. Así en las estaciones, nacimiento, matrimonio, defunción y un larguísimo etcétera.

 

La ceremonia exige que alguien la dirija, dirección  conferida al brujo, chamán, o equivalente.

 

Cuando el rito tiene carácter religioso dirigen los cultos los sacerdotes aunque puede haber excepciones.

 

En lo que sigue usaremos con profusión el contenido de la obrita "Trelles y el Espíritu de los Ritos en la Adoración Nocturna" de Pastor-Tuñas, publicada por la Fundación Luis de Trelles.

 

"Don Luis de Trelles consideraba la Adoración Nocturna una obra comunitaria y los rituales son fundamentales en la formación de una identidad comunitaria".  (pag. 20). 

 

Merece la pena detenerse, siquiera un instante, en esta frase, corta, pero de gran calado. En el primer hemistiquio, define a la Adoración Nocturna como "una obra comunitaria". Es de resaltar que tal carácter comunitario garantiza que la Adoración Nocturna es una obra de la Iglesia. Es Iglesia. La Adoración Nocturna, en sus Vigilias, reza las oraciones de la Iglesia y con la Iglesia. En ellas se reza por los vivos y por los difuntos: Por el Papa, los Obispos y los sacerdotes, por el género humano, creyente o no, por los que no rezan, por los que blasfeman y maldicen al Señor; por los necesitados en sus necesidades y por todo aquello que sea necesario para que el Señor despache las súplicas que se le dirigen.

 

Ese carácter comunitario, eclesial, de las vigilias, no ensombrece a la persona en su individualidad, todo lo contrario. Cada adorador imprime a su oración su carácter personal, idiosincrásico, al unirse a la comunidad del turno, a la Iglesia local y a la universal y al mismo tiempo, en la vigilia, se reserva una parte del tiempo del turno de vela para el silencio y recogimiento. En  ese tiempo, dedicado a la meditación personal, se establece un diálogo, íntimo, entre el adorador y la Sagrada Hostia  que se nos muestra desde la Custodia.

 

Ese silencioso diálogo, aparentemente silencioso, es un clamor de efusiones eucarísticas y no es individual, aunque sea personal porque, intrínsecamente, por los méritos de Nuestro Señor Jesucrito participa en su Cuerpo Místico y se une a la Iglesia Universal.

 

El ritual de la Adoración Nocturna, con la autonomía propia de las Secciones y turnos, imprime un sello, un carácter específico que le es propio. Mantenerlo y conservarlo es, debe ser, de obligado cumplimiento.

 

El segundo hemistiquio: "los rituales son fundamentales en la formación de una identidad comunitaria" es paradigmático. En efecto: Cada persona al practicar el rito, participa del ritual que une a la comunidad en una acción colectiva y comunitaria que da unidad específica a la acción y al grupo. Todos y cada uno se identifican con los demás, creando y manteniendo la identidad comunitaria

 

Decíamos también, más arriba, que "El saludo es un acto ritual cotidiano y probablemente sea de los más antiguos rituales del ser humano"; de acuerdo con esto, expresaremos que el saludo entre adoradores es genuinamente idiosincrásico. "Adorado sea el Santísimo Sacramento del Altar" Y se responde "Sea por siempre bendito y alabado" dicen unos, o "Sea por siempre bendito y adorado", dicen otros. Cualquiera que sea, lo importante es el reconocimiento de la alabanza y adoración que hay que tributar al Santísimo Sacramento. 

 

Con ese saludo, al que se une el dirigido a María Santísima con el "Ave María Purísima" y respondido con el "Sin pecado concebida", se inician todas las reuniones de los adoradores nocturnos.

 

El ritual de las vigilias   

 

En la Adoración Nocturna, se llaman vigilias a las noches en que los adoradores velan, en turnos, al Santísimo Sacramento. Las vigilias pueden ser: Ordinarias y Extraordinarias. Las Ordinarias son mensuales. Cada turno vela una vez al mes. Las Extraordinarias son tres: la del Jueves Santo, el Corpus Cristi, la de difuntos. Hay otras dos especiales: la de Espigas y la de Fin de año.

 

Procedemos a desglosar cada una de las reseñadas.

 

 

Vigilia Ordinaria:

 

A la hora convenida, y en el lugar señalado, van llegando los adoradores, cuyo saludo debe ser el Ritual: "Adorado sea el Santísimo Sacramento del Altar" Y se responde "Sea por siempre bendito y alabado".

 

Una vez reunidos, se inicia la sesión preparatoria con la invocación al Espíritu Santo, que como se ha dicho, es como se inician todos los actos de la Adoración Nocturna. Debe estar presente desde sus comienzos; probablemente Trelles la introdujera en la primera vigilia celebrada en Madrid en 1877.

 

Antes de la invocación, cada adorador besa su insignia y mientras se la coloca recita en voz baja: "Tu yugo es suave y tu carga es ligera dame fuerzas para llevarla dignamente". La insignia es de uso privado y exclusiva para los actos de la Adoración Nocturna.

 

Esa jaculatoria es a la vez un acto de amor a Dios y un reconocimiento de su propia debilidad humana. Reconoce, primariamente, que el Señor no coloca fardos imposibles de llevar, a la vez que implora la ayuda necesaria ante la flaqueza. La fuerza de la fe hará el resto.  

 

Hecho esto, todos de pie, el Jefe de Turno recita: "Adorado sea el Santísimo Sacramento del Altar" Y se responde "Sea por siempre bendito y alabado". Y continúa: "Ave María Purísima". Se responde "Sin pecado concebida" Y dice: "Ven Espíritu Santo", los demás siguen: "llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor". "Envía Señor tu Espirítu y serán creados". Responden todos "Y renovarás la faz de la tierra". Oración: "¡Oh Dios! que has ilustrado los corazones de tus fieles con la luz del Espíritu Santo, haz que guiados por el mismo Espíritu sintamos rectamente y gocemos siempre de tu consuelo por Jesucristo Nuestro Señor, Amén".

 

Una vez sentados en forma de círculo o alrededor de la mesa, se procede a la lectura del tema de reflexión  

 

En qué consiste y qué propósitos tiene.

 

Consiste en una lectura propuesta por el Consejo Superior para toda España sobre un tema relativo al tiempo: Navidad-Epifanía, Cuaresma, Pascua, etc. Es una sugerencia general que los Consejos Diocesanos, pueden o no incluir en sus Boletines. Incluso los turnos pueden adoptarla o sustituirla por otro que venga bien a las intenciones particulares. Sea cual sea, debe hacerse. Después de la lectura que se hace, generalmente fraccionada, para que intervenga el mayor número de adoradores, se sigue una breve reflexión, de algún adorador que concluye el Director espiritual.  

 

Se trata, por tanto, de prepararse para el encuentro con el Señor Sacramentado.

 

Concluído el tema de reflexión se dan los avisos e instrucciones que procedan: Misterios del Rosario, Letanías, turnos de vela, etc. y se pasa a la Capilla.

 

La entrada a la capilla suele hacerse sin gran ceremonial. De modo ordenado y en silencio, cada adorador ocupa un lugar en los bancos de manera que queden distribuídos, sensiblemente, por mitad, dejando el pasillo en medio.

El tiempo de las vigilias está tasado. Lo significativo de la vela es estar en presencia de Jesús Sacramentado. El tema de reflexión y algunas otras cosas, son preparatorias del encuentro real en la celebración eucarística y en la hora de vela.

Una vez en la capilla es usual rezar el santo  Rosario en los misterios que corresponden al día.  Cada uno de los asignados recita el misterio que le habían encomendado y lee una introducción al misterio que, de alguna manera, sitúa en el contexto del misterio del Rosario. Tener delante y leer para sí, el texto que el compañero hace en voz alta, está muy bien. Resuena en el interior como un eco de las propias palabras. Ese texto que precede al rezo del misterio, de alguna manera,  traza como un perfil de la situación que contemplas.  El rezo cadencioso de los Padrenuestros, las avemarías y los glorias, sin prisas, como recreándose en el rezo, dota al Rosario de una entidad nueva. La  repetición reiterada de avemarías, puede parecer aburrida y cansina si se hace mecánicamente. En cambio si se piensa lo que se dice,  con el rezo pausado, no es nada, pero que nada aburrido. Todo lo contrario. Es una fuente de espiritualidad renovada.

El orden y el silencio. Esa es otra característica de las vigilias y de su rito. Es muy significativo sentir, al témino de las letanías y la oración por las intenciones del Papa, que se hace un silencio total. Un silencio reconfortante a la espera de que el sacerdote se acerque al altar para iniciar la celebración de la Eucaristía.

Todo lo comentado no es más que actos preparatorios para la vigilia que empieza realmente ahora. Aunque sean preparatorios tienen su rito que se sigue, debe seguirse escrupulosamente. Cuando hay sacerdote se celebra la Misa, ésta se engarza, por así decirlo, con el rezo de:

Las Vísperas

¿Qué son las Vísperas?

En primer lugar, se llama víspera a todo aquello que precede a algo. Particularmente al día que precede a una fiesta. La Iglesia tiene prescrito lo que podíamos llamar la oración oficial que recibe el nombre de Oficio Divino o Liturgia de las Horas. Pues bien, las Vísperas,  una  parte del Oficio Divino que se reza al final del día. Al anochecer.

El rito es el siguiente: El sacerdote se acerca al altar, hace la salutación inicial y, antes del acto penitencial se aparta a un lado. Y se inicia el rezo de las Vísperas que comienza con una invocación inicial que hace quien las preside. Cuando hay un sacerdote, (no siempre es posible contar con ellos, dada la escasez de sacerdotes), la presidencia del rezo le corresponde por derecho propio y, si no hay sacerdote, la presidencia la ejerce, generalmente, el jefe de turno o la persona en quien haya delegado.

Se forman dos grupos, separados por el pasillo central.

Desde el principio de la Adoración Nocturna, se les llamaron coros. El coro de la derecha y en él, uno de los adoradores más experimentados, lleva la dirección de ese coro. Lo mismo ocurre con el coro de la izquierda. Porque el rezo, se hace de modo alternativo empezando, siempre, por el coro de la derecha.

El ritual de la oración de la Iglesia es muy preciso. Una vez hecha la invocación inicial se sigue un himno preparado para ser cantado que es como quedaría bien. Y es lo que se hace en los monasterios. Sin embargo los adoradores no se caracterizan por sus excelencias musicales así que se recita a dos coros. El Himno se canta o recita de pie.

Una vez concluido el himno, sigue el rito con  la salmodia que la rezan todos sentados. La salmodia la constituye un conjunto de dos salmos y un cántico, cada uno de los cuales se empieza y concluye con una antífona que en cada salmo o cántico, y en cada tiempo litúrgico, es distinta y guarda relación con el oficio del día.

¿Qué diferencia hay entre un salmo y un cántico? Cabría preguntarse. La respuesta es simple: La procedencia. Los salmos provienen del libro de los salmos y el cántico se extrae de otros Libros del Antiguo y Nuevo Testamento. Dentro del rito que se comenta, conviene hacer una precisión. Aunque no viene escrito en el Manual, todos los salmos se concluyen con el Gloria al Padre….

Mientras que el cántico y los salmos se recitan a dos coros, la antífona la recitan todos  juntos, y cierra la lectura de un salmo. Luego se hace: “Breve pausa”. El recitado de los salmos así como las oraciones y lecturas deben hacerse despacio y al unísono. No hay prisa. Leyendo de esta forma nos vamos dando cuenta de la significación de lo que leemos. Pues bien, cuando se recita la antífona, que cierra el salmo, se aconseja disponer de unos minutos para reflexionar sobre lo leído, de modo que podamos sintetizar e interiorizar, en una frase corta, las ideas básicas que contienen el salmo y la antífona.

Para hacer eso, hay que saber hacerlo. Mejor dicho hay que estar ejercitado. Ese ejercicio mental lo tiene que hacer cada uno. Al principio parece que cuesta. Como todo. Si se quiere hacer un ejercicio físico y se lleva mucho tiempo sin hacerlo ¿Qué ocurre? Al principio es cansado y fatigoso. Salen agujetas que casi te inmovilizan. Cuantos más ejercicios se hagab, manteniendo la regularidad, más cómodos y satisfactorios  son, llegando incluso a hacerse imprescindibles. Vamos, que no se puede pasar sin ellos. Lo mismo ocurre con la reflexión personal, tanto si es espiritual como sobre cualquier asunto intelectual. La reflexión espiritual recibe el nombre de meditación.

Volviendo a las vísperas. Si, como se dijo, el rezo de las Vísperas se une a la celebración de la Misa, después de recitado el cántico, se continúa con la Liturgia de la Palabra, para lo cual el lector se sube al estrado y procede a las Lecturas que correspondan al día. El Sacerdote continúa con el Evangelio, la homilía y sigue con la celebración. Después de la comunión y como acción de gracias se recita, de pie y a dos coros:

El Magnificat

¿Qué es el Magnificat y por qué se llama así?

En el Evangelio de San Lucas, en su capítulo I se narran los tiempos que preceden al nacimiento y la infancia de Jesús. La Virgen, después del Anuncio del Ángel, fue a una ciudad de la montaña a visitar a su prima Isabel que estaba encinta de seis meses. Al ver a la Virgen, el niño da saltos en el vientre de Isabel quien compone lo que se repetirá por los siglos como el Avemaría. La Virgen le contesta “Proclama mi alma la grandeza del Señor….” Y continúa. Lo mejor es leerlo directamente en Lucas 1 46-55. Pues bien: La lengua oficial de la Iglesia es el latín y hasta el Concilio Vaticano II, la Misa se celebraba en latín; así también con la Liturgia de las Horas. El pasaje evangélico citado, en latín se expresa así: “Magnificat anima mea Dominum…” De ahí que se siga designando a ese pasaje con la palabra primera en latín de las pronunciadas por la Virgen a su prima Isabel: “Magnificat”. Se trata de una forma de acción de gracias para después de la comunión. Previamente a su recitado se expone el Santísimo. Finalizada la celebración eucarística se procede a la presentación de adoradores. 

¿Por qué la presentación de adoradores?

Desde el principio se consideró que los adoradores componían la guardia real nocturna del Santísimo Sacramento. Es más, antes de la reforma litúrgica, la presentación se hacía de esta manera: “¡Soberano Señor Sacramentado! Presente está la Guardia Real Nocturna de Vuestra Divina Persona” y continuaba la lectura de la presentación, todos a coro. Con la reforma litúrgica, se hacen diversas presentaciones con igual significación, pero con un lenguaje más próximo y menos solemne. La presentación se hace de rodillas. En el manual hay diversos modelos de presentación cuya lectura y meditación es recomendable. Sigue el ritual con:

Presentación de adoradores y Oficio de Lectura

La presentación de adoradores es la introducción al turno de vela que se inicia con el invitatorio que es comunitario con todos los asistentes. Con los adoradores de pie, el Presidente hace la invocación que responden todos. A continuación, el salmista lee la antífona propia de cada tiempo y los salmos a los que, el resto de adoradores, responden con la antífona. Terminado el invitatorio se inicia el turno de vela.

En ese momento, los adoradores se retiran y sólo queda en la capilla un grupo reducido. El silencio y el recogimiento sigue a los que se quedan y a los que se van, que se retiran con mucho orden, haciendo la genuflexión doble ante el Santísimo.

En cualquier Iglesia, el lugar donde está reservado el Santísimo se distingue porque hay una lámpara encendida. A su paso ante él, cualquier cristiano debe hacer, salvo imposibilidad física, una genuflexión simple. Un cristiano con espíritu eucarístico lo hace de modo concentrado, con sentido de adoración. Cuando el Santísimo está expuesto, se hace genuflexión doble y, como he dicho antes, salvo imposibilidad física. Esa manifestación de adoración es consustancial con el adorador y es costumbre en todos los lugares de la tierra. Volviendo al turno de vela, en la sesión preparatoria, los asistentes fueron divididos en los tres turnos de adoración en que se descompone la vigilia; los que quedan después del Invitatorio son los que han de adorar en el turno 1º.

El turno de vela se divide en dos partes, una de oración colectiva y otra de oración personal.

En la oración colectiva del turno de vela se comienza con un himno y la salmodia, semejante a lo que se ha dicho para el rezo de las vísperas. Terminada la salmodia, el lector proclama dos lecturas. Una bíblica del Antiguo o nuevo Testamento, pero no de los Evangelios. La segunda es de algún texto del Magisterio, bien de la Patrística o de alguna encíclica.

¿Qué es la Patrística?

La Patrística es el nombre que reciben los escritos doctrinales de los llamados Padres de la Iglesia que expusieron, mediante escritos, homilías y sermones, un cuerpo de exposición del cristianismo y que constituyeron, además de la formación de las conciencias cristianas, un baluarte defensivo ante las herejías. Frecuentemente se hace referencia a ellos en los asuntos doctrinales.  Se pueden recordar algunos nombres tales como: Clemente de Alejandría, Gregorio de Nisa, por cierto mencionado recientemente por el papa, Orígenes, Ireneo de Lyón, San Agustín, etc.

Las lecturas vienen precedidas por un responsorio breve que recita el salmista y los demás responden. Los domingos se recita el Te Deum a dos coros. Se trata de un himno de alabanza a Dios que se canta en las fiestas solemnes. Por eso, en la Adoración Nocturna, solo se recita los domingos. Su nombre, como el Magnificat, le viene por las dos primeras palabras en su versión latina que dice: “Te Deum laudamus, te Dominum confitemur”, que se traduce así: “A ti Dios te alabamos, a ti Señor te reconocemos”. Después del Te Deum, si fuera domingo o al final de las lecturas si no lo es, el que preside concluye con una oración final. El resto del tiempo hasta el relevo por otro turno, que viene a ocupar una media hora, se dedica a la oración personal y en silencio.  

Es una parte muy importante de la Vigilia. D. Luís  de Trelles decía: “El rezo es muy importante y trascendental, así como la meditación de la 2ª media hora” [Trelles y el Espíritu de los Ritos, pág 65]. Para continuar diciendo: “El culto interno de la adoración es la oración mental” [Trelles y el Espíritu de los Ritos, pág. 72].

En la segunda media hora que postula Trelles, es cuando el adorador se queda a solas y en silencio ante la Custodia. Ese tiempo de oración personal es muy importante para el adorador. En el silencio de la noche, es en esos momentos cuando se establece ese diálogo de ida y vuelta que se desarrolla desde el silencio y el ensimismamiento. Hay que aprovechar esos minutos preciosos. Cuando falta el ejercicio mental parece como si la mente se bloqueara sin saber que pensar. En situación de inexperiencia se puede recurrir a textos apropiados, bien escritos de Trelles que hay bastantes publicados u otros que ayuden a la oración mental. El manual incluye algunos textos que pueden ayudar a la meditación.

Nos falta por mencionar las preces expiatorias. Quien dirigió el rezo y antes de ser relevado por el turno que viene, rompe el silencio para llamarnos a rezar las preces expiatorias

Decía Trelles: “Vemos tan claro como la luz del mediodía que tal es nuestra vocación como adoradores: Orar y meditar, expiar, satisfacer y reparar, interceder y compensar los ultrajes que recibe el augusto sacramento” [Trelles y el Espíritu de los Ritos, pág. 92] En esta corta frase se resume el fundamento de la Adoración Nocturna. Expiar consiste en  borrar las culpas y una purificación por medio de algún sacrificio. Con las preces expiatorias pedimos perdón por nuestros pecados y nos unimos a Cristo en su Sacrificio. Es buena ocasión para recordar que debemos estar atentos en nuestra vida para ir podando todo aquello que entorpece nuestro buen hacer.  

Una vez concluido el primer turno, entra al relevo el segundo. Después el tercer turno y de esa misma manera se hace con los que se hayan programado. Todo en silencio, con un orden completo. Unos veinte o veinticinco minutos antes de la hora de finalizar, los que había en la sala, que habían velado en los turnos anteriores, entran a la capilla y todos unidos  rezan juntos:

Laudes

La palabra laudes significa elogio, alabanza. Se trata entonces de una oración de alabanza a Dios. Laudes es la segunda hora del oficio divino. La primera es Visperas. Se reza muy de mañana; todavía, en la Adoración Nocturna, se conserva la tradición de rezarlas al término de la vigilia. Esto tenía significación, por tanto, antes de la reforma litúrgica después del Concilio, cuando la vigilia duraba toda la noche y se concluía hacia las siete de la mañana. Ahora la vigilia se termina hacia las tres de la madrugada y los adoradores se van a casa a dormir: parece más adecuado el rezo de Completas.

¿Qué son las Completas?

Recibe el nombre de Completas la última hora del oficio divino que se rezan antes de acostarse; son las oraciones que se hacen antes de retirarse a dormir. Es por eso que parezca recomendable sustituir, en nuestras vigilias, el rezo de Laudes por el de Completas que son las que terminan las horas canónicas del día. Pero sigamos hablando de Laudes. De la misma manera que en las Vísperas se recita el Magníficat, Laudes incluye el:

Benedictus

¿Qué es el Benedictus y por qué se llama así?

Después de la escena del recitado del Avemaría y el Magníficat, cuenta el Evangelio que la Virgen se quedó con ella durante tres meses, y es de suponer para acompañarla en el parto, y luego se volvió a su casa. Relata el Evangelio, a continuación, el nacimiento de Juan que luego sería denominado el Bautista y su padre, Zacarías, al tomar el niño en el templo recita: “Bendito sea el Señor Dios de Israel, porque ha visitado y redimido a su pueblo…” Y continúa. Lo mejor es leerlo directamente en Lucas 1, 68-79 o en el manual. Pues bien; como ya se ha comentado, la lengua oficial de la Iglesia es el latín y hasta el Concilio Vaticano II, la Misa se celebraba en latín; así también con la Liturgia de las Horas. El pasaje evangélico citado en latín se expresa así: “Benedictus Dóminus Deus Israel” De ahí que se siga designando, a ese pasaje, con la palabra primera en latín de las pronunciadas por Zacarías: “Benedictus”. Como alabanza a Dios antes de la despedida.

La vigilia no concluye con el Benedictus. No, después del Benedictus se rezan unas preces que concluyen con un padrenuestro y una oración del que preside. A continuación, si quien preside es un sacerdote, como el Santísimo ha estado expuesto durante toda la vigilia, el sacerdote da la bendición con Él y reserva. En caso de que haya presidido la vigilia un seglar, reserva directamente sin bendición, claro, que ésta es potestativa del sacerdote.

Una vez el Santísimo reservado se dicen unas palabras en latín:Adorémus in aeternum Santísimum Sacramentum” cuya traducción es sencilla: “Adoremos por siempre al Santísimo Sacramento”.

Luego, se apagan las velas, se deja el altar como estaba, se recogen las cosas y se reza una salve a la Virgen como despedida. La Adoración Nocturna es fundamentalmente eucarística y por serlo es mariana. Los adoradores debemos tener, tenemos, una especial devoción a la Virgen María, de ahí el rezo meditado del Santo Rosario y, como nos vamos, como buenos hijos, nos despedimos de nuestra Santa Madre con una Salve. Después nos despedimos de nuestros compañeros y hermanos adoradores hasta la próxima vigilia y cada cual se recoge a su casa.

Y esa noche se duerme poco. El adorador, en su trabajo, no debe dar señal de fatiga, ni la parte de la noche que ha pasado en vela, debe significar disminución en el cumplimiento de sus obligaciones. Si algo debe traslucir es la felicidad derivada de ese encuentro con Jesús Sacramentado y estará, seguro, impaciente porque llegue el próximo día de vigilia. A esa felicidad interior, sentimiento difícil de explicar, es lo que Trelles llama “El salario de la noche

El rezo del Oficio Divino era obligación de los clérigos y prácticamente vedado a los legos, laicos o seglares. En la Adoración Nocturna en España, Trelles introduce el rezo del Oficio Divino solicitando las debidas licencias del Obispo en aquellas diócesis donde abría secciones o turnos de adoración.

El Concilio recomienda a los seglares, en la medida del tiempo de que dispongan, el rezo del Oficio o parte de él. Por eso la Adoración Nocturna al promover el rezo de las Horas en sus vigilias se adelantaba en casi un siglo a lo que el Concilio consagró como muy recomendable. Quien tenga interés por ello, en Internet hay ya bastantes páginas a través de las cuales te puedes unir a otros cristianos en el rezo del oficio Divino. 

Lo que se ha descrito es el ritual de una vigilia ordinaria que son las de cada mes. Por tanto 12. Las Extraordinarias son las del Jueves Santo, Corpus Cristi y la de Difuntos en las que se mantiene alguna parte de la Liturgia de las Horas. La de Fin de Año no es propiamente una Vigilia, se denomina Ejercicio de Fin de Año y es una tradición de los adoradores de salir del año viejo y entrar en el nuevo adorando a Jesús Sacramentado. También está la Vigilia de Espigas, que celebra, una vez al año. A principios del verano todos los adoradores de la Diócesis se reúnen, cada año en un lugar, dura toda la noche y por la mañana se hace una procesión con la Custodia para bendecir los campos. 

El Corpus es una fiesta grande en la Adoración Nocturna. Se conmemora la Institución de la Eucaristía. Aunque fue en la noche del Jueves Santo, en la Última Cena, cuando se instituye.

Las circunstancias de ese día, que precede a la Crucifixión y Muerte del Señor, hacen que la familia cristiana, contemple en esas fechas el dolor de su Pasión y muerte que se glorifica con la Resurrección. Queda la celebración de la Institución de la Eucaristía, como fiesta, completamente oculta, como pendiente de un momento más propicio. Fue en el siglo XIII cuando se instaura en la Iglesia la festividad del Corpus Christi.

La Vigilia del Corpus tradicionalmente se celebra en la catedral y comienza por la tarde con el rezo de Vísperas. Generalmente, en nuestra ciudad, las dirige el Sr. Obispo. Después, a las once se reúnen todos los adoradores a celebrar la vigilia y se invita a los cristianos que quieran para acudir a ella. Es una circunstancia que se aprovecha para imponer la Insignia o distintivo a los nuevos adoradores, a los veteranos, a los veteranos constantes y a los veteranos constantes de asistencia ejemplar. 

Esta vigilia es más corta; poco más de dos horas. Se inicia con la celebración de la Eucaristía. Finalizada la homilía y antes del Ofertorio, se procede a la imposición de insignias. El Secretario va leyendo los nombres de los que han de recibir el distintivo. En la parte alta de la escalinata del Altar se coloca el abanderado con la bandera. El Presidente del Consejo que es quien impone la insignia y un ayudante que porta las bandejas con las insignias y las credenciales. Una vez todos en la escalinata, por orden, van recibiendo su insignia y su credencial

Después de los nuevos adoradores, sigue la imposición de la insignia de los Veteranos que son los que tienen 125 vigilias, al menos. Luego le siguen los Veteranos constantes que son aquellos que han hecho, por lo menos, 250 vigilias. A continuación les imponen las insignias a los Veteranos constantes con asistencia ejemplar, que son aquellos que han hecho, por lo menos, 500 vigilias.

Este es el grupo menos numeroso. Además de la perseverancia, la edad y la salud son factores condicionantes. En este grupo es muy raro que se abandone, salvo una enfermedad grave que los postre en su casa y no pueda asistir a las vigilias por imposibilidad física. A los adoradores enfermos, que por causa de su enfermedad u otra grave que les impide asistir a las vigilias se les llaman honorarios y velan desde sus domicilios.

A los adoradores enfermos hay que cuidarlos y atenderlos con preferencia. Sus oraciones y el ofrecimiento de su postración, como oración al Altísimo revierte, superabundantemente, sobre nosotros.

El grupo de veteranos constantes de asistencia ejemplar  ha de ser minoritario porque la muerte los alcanza y reduce. Los abandonos voluntarios, que por diversas razones puede haber entre los adoradores, se dan, generalmente, entre los adoradores que no han alcanzado la insignia de veteranos.

Continuando con la Vigilia del Corpus, una vez concluida la ceremonia de entrega de insignias y distintivos, se sigue con el ofertorio, y la celebración eucarística, se   expone, solemnemente al Santísimo, se recita el Oficio de Lectura correspondiente. Terminado éste se deja un rato, menor que en las vigilias ordinarias, de oración personal. Finalizada ésta, se concluye la Vigilia con algún himno y nos despedimos. 

Con los ritos en la Adoración Nocturna se ha intentado bosquejar los seguidos en las vigilias. A los que no son adoradores para que tengan alguna información, aunque sea ligera, de lo que se desarrolla en las vigilias y para los que son adoradores, les sirva de recuerdo y meditación.

A modo de conclusión.

 

Don Luis de Trelles, cuyo espectro vital fue amplio, al iniciar en España la Adoración Nocturna, hizo fructificar la idea de que la salvación de España y del mundo llegaría por la oración y ésta ante Jesús Sacramentado. La vigilia mensual debía conducir a la comunión frecuente, debidamente preparada y seguida de una acción de gracias sincera.

 

Con esta disposición, se emprendía un camino, una senda de perfección cristiana por la cual, los seglares, podrían discurrir ascendiendo cada cual a su ritmo y con la ayuda mutua de los consocios.

 

A los adoradores nos queda, con la oración y el ejemplo, transmitir el legado recibido e intentar hacer que participen en esta senda a otros cristianos que decidan emprenderla.

 

Adorado sea el Santísimo Sacramento del Altar. Sea por siempre bendito y alabado. Ave María Purísima. Sin pecado concebida.

 

 

 

Para información de los lectores se incluye un esquema del desarrollo de nuestras vigilias.

 

 

EL OFICIO DIVINO DE LAS HORAS

EN LAS VIGILIAS DE LA A.N.E.

ESQUEMA  PARA FACILITAR SU INTERIORIZACIÓN COMPRENSIVA

¿Cómo empezamos nuestras vigilias al terminar el día? Rezamos las Vísperas como introducción a la Misa; pero realmente son el rezo del final de una jornada. (Ver detalles después). Al terminar la Misa, el Celebrante expone el Santísimo y se dedican unos minutos a su adoración personal, con lo que vienen a ser las doce de la noche y damos por terminado el día: entonces iniciamos el rezo del día siguiente siguiendo su orden natural, que será el que sigamos aquí; estrictamente lo siguen algunas comunidades que se levantan a esa hora un rato para iniciar, a su hora, el rezo del nuevo día. 

INVITATORIO 

Se reza  como introducción a todo el conjunto de la oración cotidiana: por eso se antepone al oficio de lectura o a las Laudes (según por cual se inicie el rezo ese día). Por ello, empezamos pidiendo a Dios “que nos abra los labios para que nuestra boca  proclame su alabanza”. 

CONSTA  de

               ANTÍFONA:  es una invitación o aclamación y varía según el tiempo litúrgico. 

               SALMO   :  siempre es uno de estos cuatro : el 94, el 99, el 66 o el 23.

se recita en “forma responsorial”: el salmista proclama la antífona y la comunidad la repite; el salmista dice una estrofa del salmo y la comunidad repite la antífona; así se sigue hasta que el salmista sólo recita el Gloria...Como...Amén y la comunidad repite la antífona. Conviene recordar que todos los salmos y Cánticos terminan con el Gloria, aunque no se lo exprese el manual. Cuando un Cántico no termina con Gloria, se advierte expresamente.  

OFICIO DE LECTURAS 

Tiene un doble sentido: parte es oración y parte es catequesis de la Palabra de Dios en la Revelación o la Tradición y de escritores eclesiásticos, vidas de santos o de sus propios escritos con una extensión mucho mayor que las breves lecturas de otras Horas. Puede recitarse a cualquier hora del día o noche: está muy indicado en nuestras Vigilias como materia de meditación para la siguiente media hora de oración  personal o en los descansos como motivo de la conversación.  

CONSTA de

           HIMNO:

           3 SALMOS: precedidos y seguidos por su antífona

          VERSÍCULO: que da paso a las lecturas; lo inicia el salmista y le responde la   comunidad

 2 LECTURAS: cada una seguida por su responsorio, que inician todos , continúa el salmista y cierran todos juntos.

El responsorio suele ser un repaso de algunos puntos importantes de la lectura.

           TE DEUM: se recita los domingos, excepto en Cuaresma.

            OREMOS: es la invitación a dirigir a Dios la oración propia del día.

            (su término suele iniciarse y lo concluimos de memoria aunque no esté escrito).

           CONCLUSIÓN: es una aclamación      

                                               Pres.-  ¡Bendigamos al Señor!

                                               Todos: ¡Demos gracias a Dios!

LAUDES

Son la oración propia del principio de la mañana, como las Vísperas lo son del atardecer: ambas son las principales Horas del Oficio; se recomienda no omitir nunca ninguna de las dos a los que suelen rezar el Oficio diariamente. Porque las Vigilias de ANE terminaban al amanecer y porque deben ser las dos que nunca conviene omitir, aunque las Vigilias nuestras terminan ahora tan lejos del amanecer, seguimos rezándolas (aunque la Hora más adecuada al momento sean las Completas porque vamos a acostarnos).

CONSTAN de

INVOCACIÓN INICIAL,  GLORIA Y ALELUYA (que se omite en cuaresma).

            HIMNO: el apropiado al día

            SALMODIA:

1° salmo: de contenido apropiado a la mañana (precedido y seguido por su   Antífona).

Cántico: un elemento poético del Antiguo Testamento (precedido y seguido de su Antífona, pero que no termina con el Gloria habitual).

2° salmo: con un contenido de alabanza (precedido y seguido por su Antífona).

LECTURA BREVE: le seguirá un responsorio (diálogo salmista con la comunidad)

           CÁNTICO EVANGÉLICO: el canto de Zacarías por el hijo (el Bautista; precedido y seguido de su antífona

PRECES:   de consagración del día, con un Padrenuestro y la Oración del día.

CONCLUSIÓN: la fórmula de bendición adecuada (según dirija un seglar o presida la Comunidad un sacerdote o diácono. 

VÍSPERAS 

Son la oración propia del declinar del día, en acción de gracias por cuanto se nos ha otorgado y hemos realizado con acierto en la jornada. Siguiendo la costumbre hebrea, empezamos los domingos y fiestas con un rezo de vísperas “de vigilia” la tarde anterior; por lo demás, todos los días terminan con sus vísperas.

CONSTAN de

VOCACIÓN INICIAL: “Dios mío......”  “Gloria....”  y “Aleluya”  (que se omite en Cuaresma).

            HIMNO :  el apropiado al día.

            SALMODIA

            2 salmos (o dos partes de uno mismo muy extenso)

            1 cántico (elementos poéticos de una epístola o del Apocalipsis)

            todos precedidos y seguidos de sus antífonas y terminados con el Gloria...

            En este punto se interrumpen y se sigue con la Misa si es el caso.

Si no les sigue la Misa:

LECTURA BREVE CON SU RESPONSORIO

De todas maneras, al terminar la Comunión de la Misa, se sigue con el MAGNIFICAT precedido y seguido de su antífona y terminado con el Gloria.                                  

Si se está celebrando la Misa, la siguiente parte se omite

PRECES, ORACIÓN PROPIA del día y CONCLUSIÓN de bendición.

 

COMPLETAS

Son la oración para terminar el día y se rezan antes de irse a dormir. Es la alternativa a laudes, que se rezan al comenzar la mañana. En nuestras vigilias deberían rezarse a su término si nos vamos a dormir.

CONSTAN de

INVOCACIÓN INICIAL: “Dios mío......”  “Gloria....”  y “Aleluya”  (que se omite en Cuaresma).

EXAMEN DE CONCIENCIA                      

HIMNO :  el apropiado al día.

            SALMODIA: 1 salmo ..

            LECTURA BREVE CON SU RESPONSORIO

            CÁNTICO EVANGÉLICO

            ORACIÓN CONCLUSIVA

            ANTÍFONA FINAL A LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA.

Dejémonos guiar por Trelles en ese acercamiento a la Eucaristía. 

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Si deseas alguna aclaración o información complementaria de D. Luis de Trelles. Escríbenos.

e-mail:  jpastorteresa@gmail.com

 

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